OBRA: Arte de trovar, Enrique de Villena

FUENTE: Obras Completas (vol. I), edición de Pedro M. Cátedra,

Madrid, Turner, 1994

 

 

E acatando seis instrumentos, siquiere órganos, que for-

man en el hombre bozes articuladas e literadas, es a saber

pulmón con su continuo movimiento, sistolando e diastolan-

do, recibiendo aire fresco hazia sí e lançando el escalentado

fuera del cuerpo por muchas partes, especialmente por la

tracharchedía, que es la canna del resollo [etc.], percude, si-

quiere fíere el aire [...]

El segundo, paladar [...]

El terçero, lengua [...]

El cuarto, dientes, que por compresión fazen zizilar a ate-

nuar el son, siquiere adelgazar.

El quinto, los beços [...]

El sesto, la trachearchedía [...]

No son las bozes articuladas en igual número cerca de to-

das las gentes, porque la dispusición de los aires e sitio de

las tierras disponen estos instrumentos por diversa manera

A unos dilatándoles la canna, e por eso fablan de garguero

a otros, faziéndoles la boca de grant oquedat, e por eso

fablan ampuloso; e a otros, faziendo las varillas de poco movi-

miento, e por eso fablan zizilando. E ansí de las otras diversi-

dades. [...]

Esta parte primera se dividirá en diez partículas. La prime-

ra, cuándo y por quién la letra latina fue hallada. La segunda

la difinición de la letra. La tercera, cuántas son las letras y

qué figuras tienen. La cuarta, de los açidentes e de la mu-

taçión de sus figuras segúnt la diversidat de los tienpos. La

quinta, del departimiento que han entre sí, segúnt las bo-

zes que significan. La sexta, del son de cada una, por la con-

junçión de unas con otras. La setena, cómo se muda el son

de una en son de otras e se puede poner una por otra en

çiertos lugares. La ochava, cómo se ponen algunas letras e no

se pronuncian e otras se pronuncian, aunque no se ponen

La novena, en el escrevir, segúnt las reglas de los trobadores

antiguos, cómo se deven situar. La dezena, de la abreviatura

de las letras. [...]

E éste á llegado fasta el uso d'este tiempo [...]

Allende el son particular que cada letra por sí tiene, cuan-

do se conjungen unas con otras forman otro son. Esta for-

mación se entiende en dos maneras, una en general, otra en

especial.

La general en tres, es a saber, plenisonante, semisonante,

menos sonante. Cuando la letra es puesta en principio de di-

ción, toma el son más lleno e tiene mejor su propia boz e por

eso es dicha plenisonante, es a saber aviente su son lleno.

Cuando es puesta en medio de dición, no suena tanto e di-

fúscasse el son de su propia boz.

Cuando es en fin de la dición, del todo pierde el son de su

propia boz o suena menos que en el medio. E por eso es di-

cha menos sonante.

La espeçial manera es considerando la condición de cada

una, segúnt la conjunción en que se halla. Así como las voca-

les, que allende de la regla general dicha, por especial razón

son algunas vezes plenisonantes, aunque sean falladas en

medio de dición, así como diziendo vas, ven, diz, joy, luz; que,

maguer que las vocales puestas en estas diciones estén en

medio, retienen su lleno son, por la plenitud de la voz vocal,

que les ayuda.

E algunas vezes las tres vocales a e o suenan de otra manera

con son semisonante o menos sonante puestas en medio de

dición e fin, así como quien dize proeza, grana, honor, que la e

en la primera dición es semisonante e la a en la segunda, e la

segunda o en la tercera. Esto les acaeçe por la conjunción de

las precedentes letras, que se lían e encorporan con el son

de la vocal en composición de bozes. E por eso la vocal

pierde parte de su lleno son.

Estas tres vocales puestas en mitad de dición sin mudar la

postrimera letra tienen a vezes lleno son y otras medio.

Quien dize vas da medio son; e si dixese paz, daríale lleno; di-

ziendo vos es semisonante, diziendo pos es plenisonante. E si

dixese pres, aquella e es plenisonante; e si dixese tres, es semi-

sonante. E porque gozan de amos los sones según el ayuda

del principio, dízense unisonantes.

La v e la i en principio de vocal se hazen consonantes.

Cuando la g con vocal se junta, así como a e u, tiene son sua-

ve, como quien dize plaga, dragón, daga. E esto es con la a. E

con la e, así como llegué, pagué, con la u, así como guardar,

guiar. Pero cuando se junta con e e con i, entonces suena

fuerte, como quien dize linagge, girón, girconça. En el fin qui-

tan la e pug [Alberic].

La I se dobla para hazerla plenisonante al principio e al

medio. En el fin nunca se dobla, sino en la lengua limosina.

Cuando la r es semisonante, no se dobla: ara, ira. Cuando

es plenisonante, dóblase, error. En principio de dición, es ple-

nisonante; no se dobla: rey, roque, rofín. En los nombres pro-

pios, en medio de dición es plenisonante y no se dobla: Enri-

que, Ferando.

La p e la b algunas vezes fazen un mesmo son, como quien

dixese cabdinal, que también se puede dezir capdinal. E t e d

eso mesmo convienen en son, en fin de dición, así como

quien dize çibdad, que se puede fazer con d e con t. En princi-

pio son disonantes.

La q e la c convienen en son en principio de dición. Quan-

tidad se escrive con q; calidad se escrive con c. La k conviene

con este son, diziendo karidad, pero tiene esta especialidad la

k, que no se puede poner sino en principio de dición e toda-

vía es plenisonante.

La m e la n convienen en son algunas vezes en medio de di-

ción, así como diziendo tiempo, que, aunque se escrive con m,

faze son de n. E si lo escriven con n, faze el mismo son. E por

eso algunos lo escriven con n, aviándose de escrevir con m.

En los nombres propios que es menester que la pronun-

ciación sea fuerte, ponen en medio aspiración: Matheo,

Anthonio.

La x nunca es plenisonante, doquier que se ponga; antes

muda algunas vezes su son, a vezes en c, a vezes en g-, así

como quien dize bux, flux, que se escriven con x e fazen son

de g, fix escrívese con x e faze son de c.

La z algunas vezes en el fin tiene son de c. pec por pescado,

que se escrive con c e tiene son de z. Otras vezes es semiso-

nante: prez.

Las vocales son cinco: a, e, o, u; porque la i es la quinta, sir-

ve en la cuenta por cinco.

Las mutas son nueve: b, c, d, f, g, k, p, q, t. Las semivocales

son cinco: l, m, n, r, s. Las estraordinarias son tres: x, y, z.

La l en la cuenta se toma por cincuenta, porque es la quin-

ta de las semivocales e primera d'ellas [...] Dexaron de lla-

marse semivocales e llamáronse líquidas [...]

[Pónense unas letras por otras]: c se muda en z: az; b por p:

cabdinal, capdinal; c por k; d en t: cibdad, cibdat; la m en n: com-

promisso (algunos se atreven a escrevir compromisso). La f se

muda en p ayudada de la aspiración h, como quien dize Pheli-

pe, la o en u: peconia, pecunia, furca, forca. La u latina siempre

se muda en castellano en o. La g se muda en i: juego, Jhesús; la

j en g: gentil. La ese muda en z: Zamora, Gormaz, Garmac. La b

se pone por la p: estribo avíase de dezir estripo, derivándose de

pie. En lugar de d se pone t en fin de dición: brevedat. Por la f

se pone p, como quien dize philósopho. Por la g se pone j,

como quien dize junça. Por la k se pone c, como quien dize

cavallo. Por la m se pone n, como quien dize tienpo, ca se avía

de escrevir con m, pero, según el uso moderno, se escrive con

n. La p se muda en b, como quien dize cabdillo, que se avía de

poner con p; la q por c, como en quantidad.

Algunas letras que se ponen e no se pronuncian: quien

dize philosophía pronuncia f e no se pone. Quien dize cunyo

pronuncia q e no se pone. Cantar pronuncia k e no se pone.

Sciencia pónese  s y no se pronuncia. Psalmo pónese p e no se

pronuncia. Honor pónese h e no se pronuncia; ha, por tiene,

pónese  h e no se pronuncia. En los nombres propios pónese

h e no se pronuncia: Marcho.

La e, cuando viene después de muta, no suena sino el son

de la muta, porque termina en ella. Así como be, que faze

son de b e se encubre la e. E esto acaeçe porque en el leer no

se pone letra pronunciada por sí, sino copulada con otra, sal-

vo las vocales, que se ponen en algún lugar por sí: así como la

o en la dijuntiva e la e en la conjuntiva e la a en la relativa.

E aquellas letras que se ponen e no se pronuncian según el

común uso algo añaden al entendimiento e significación de

la dición donde son puestas. Aquí puede entrar magnífico,

sancto, doctrina, signo, etc. [...]

De la situación de las letras según los trobadores antiguos.

Situaron en tal manera las letras que fiziesen buena eupho-

nía, siquiere plazible son, e se desviaron de aquella posición

de letras que fazía son desplazible. E por eso, en fin de

dición, donde era menester doblar la l, ponen una h, en lu-

gar de la postrimera l, como quien dize metalh, por temprar

el rigor de la segunda l con la aspiración de la h. E donde ve-

nía g en medio de dición sonante fuerte, pónenle antes una

t, así como por dezir linagge ponen linatge, paratge. Esto se

haze en la lengua limosina.