Tema 5
Los psicólogos y psiquiatras han
reconocido hace ya mucho tiempo, que la forma de moverse de una persona
proporciona indicaciones sobre su carácter, sus emociones y sus reacciones
hacia la gente que lo rodea. Mucha gente, cuando se entera que la comunicación no verbal es una vía de
comunicación, toma conciencia de sí misma y esto se convierte en un problema.
Piénsese que puede significar para una persona consciente de la importancia de
la comunicación no verbal para dar señales de sus sentimientos, cuando habla
con un psicólogo al que atribuye una especial capacidad lectora de esas
señales.
Uno
puede enfrentarse ante la comunicación no verbal, al menos de tres formas
(puede haber más). Uno puede intentar inhibir cada uno de la comunicación no
verbal que, de acuerdo a su conocimiento o creencia, significan algo en la
interacción que no quiere que se note o sepa. Este comportamiento supondría iniciar
cada interacción con mucha tensión, o de una forma poco expresiva. Uno también
puede sentirse liberado al reconocer cómo deja traslucir sus emociones, darse
cuenta de que la gente conoce acerca de uno intuitivamente, mucho más de lo que
uno mismo es capaz de decir en palabras acerca de cómo se siente. Y por último,
uno puede sentirse simplemente despreocupado, al tomar conciencia de que es
inevitable comunicar algo, que ese algo se capta sobre todo, intuitivamente, y
que en realidad nadie mantiene una interacción pendiente de fijarse en cada
comportamiento no verbal y analizar su significado, a no ser que sea un
movimiento realmente inusitado.
No
esta tan desarrollada la investigación no verbal como para poder hacer
afirmaciones claras en forma de recetas, respecto al significado emocional
indudable de cada comportamiento no verbal, pero estos si dan señales y son
expresión de intenciones emocionales, de ahí la importancia para un psicólogo
de comprender su papel en la interacción.
El
análisis de la comunicación no verbal requiere al menos tener en cuenta tres
criterios básicos:
1.- Cada
comportamiento no verbal está ineludiblemente asociado al conjunto de la
comunicación de la persona. Incluso un solo gesto es interpretado en su
conjunto, no como algo aislado por los miembros de la interacción. Si es un
gesto único asume su significado en cuanto gesto y en un cuanto que no hay más
gestos.
2.- La interpretación de los movimientos no verbales se debe hace en cuanto a su congruencia con la comunicación verbal. Normalmente la intención emocional se deja traslucir por los movimientos no verbales, e intuitivamente somos capaces de sentir la incongruencia entre estos y lo que verbalmente se nos dice. La comunicación no verbal necesita ser congruente con la comunicación verbal y viceversa, para que la comunicación total resulte comprensible y sincera.
3.- El último criterio de
interpretación del sentido de la comunicación no verbal, es la necesidad de
situar cada comportamiento no verbal en su contexto comunicacional.
No se pretende enseñara a interpretar la comunicación no verbal, sino a tomar conciencia de su importancia en la interacción. Todo el mundo tiende a interpretar lo que el otro ha querido realmente decir. El estudio de la comunicación no verbal puede generar la sensación de que se está más capacitado para acertar. Con esto se puede ceder ante la tentación de interpretar cada gesto, e incluso se puede lograr captar pistas del comportamiento de los otros. Pero, cuidado, hay que ser consciente, que por mucho habilidad que se tenga en la observación de los otros, y un psicólogo debe desarrollarla al menos cuanto está trabajando, es necesario ser muy cauto en cualquier interpretación. La comunicación humana es extremadamente compleja (no tiene reglas fijas y simples), y en ausencia de reglas claras, todos tenemos tendencia a ver solamente lo que queremos ver, y prestar atención a lo que nos interesa. Esto no debe negar, que si después de la práctica y la experiencia, somos capaces de sentir intuiciones sobre las intenciones emocionales de alguien, nos dejemos llevar por esa intuición, sobre todo si somos capaces de especificar que movimientos corporales nos ha llevado a esa intuición.
Existen tres ámbitos de estudio de
la comunicación no verbal: kinesia, paralingüística y proxémica. La kinesia se
ocupa de la comunicación no verbal expresada a través de los movimientos del
cuerpo. La paralingüística estudia el comportamiento no verbal expresado en la
voz. La proxémica se encarga de estudiar el comportamiento no verbal
relacionado con el espacio personal.
Kinesia
El estudio de los movimientos
kinésicos se ha hecho aislando cada uno de los posibles ámbitos de
comportamiento kinésico, y estudiando sus expresiones comunicaciones por
separado. Así se las principales fuentes de comportamiento kinésico estudiadas
han sido: la postura corporal, los gestos, la expresión facial, la mirada y la
sonrisa.
1)
Postura corporal
La postura es la disposición del cuerpo o sus
partes en relación con un sistema de referencia que puede ser, bien la
orientación de un elemento del cuerpo con otro elemento o con el cuerpo en su
conjunto, bien en relación a otro cuerpo. En la interacción son susceptibles de
ser interpretadas las señales que provienen de la posición, de la orientación o
del movimiento del cuerpo.
Las posiciones corporales se definen por la
disposición del cuerpo a aceptar a otros en la interacción. Así se habla de
posiciones más abiertas o más cerradas. Una posición abierta implica que brazos
y piernas no separan a un interlocutor de otro, la posición cerrada implicaría
utilizar las piernas, brazos o manos bien en forma de protección bien del
propio cuerpo bien en forma sirva de barrera para que otro se introduzca en una
interacción que mantenemos (por ejemplo son posiciones cerradas cruzarse de
brazos, o sentarse para hablar con alguien, de forma que las piernas hagan una
barrera que dificulte la entrada de otra persona, simbólicamente.). Como vemos
la posición da señales que indican los dispuestos que estamos a recibir, a
interaccionar, con los otros.
La orientación es el ángulo con el
que el cuerpo está dirigido a los demás (uno puede ponerse frente a frente, en
ángulo recto, o de espaldas). Cuánto más de frente se sitúa una persona hacia
los demás, mayor será el nivel de implicación. Por otra parte se ha observado,
que cuando las personas esperan competir, generalmente se sientan enfrente; si
esperan cooperar, lo hacen una al lado de la otra, mientras que para conversar
normalmente lo hacen en ángulo recto. El ángulo de la postura al sentarse puede
disuadir la aproximación de otros, ya que, por ejemplo, éstos serán más recios
a tener que pasar por encima de unas piernas estiradas para acercarse a una
persona o introducirse en la conversación de dos personas o un grupo. El ángulo
de orientación puede regular el grado de intimidad de una conversación. Por
otra parte hay tendencia a mostrar una orientación directa hacia el otro, no
sólo cuando más nos agrada sino también cuando más amenazante no resultado. Por
el contrario, nuestra orientación tiende a ser menos directa cuando tenemos
intención de no continuar la interacción, cuando la persona no nos agrada o
cuando la percibimos como alguien inferior o poco peligroso (ver más sobre
orientación en proxémica).
El movimiento del cuerpo puede
transmitir energía y dinamismo durante la interacción, si bien cuando este
movimiento es incongruente con el contenido verbal o el contexto
comunicacional, normalmente tiene el efecto de distraer la atención del interlocutor.
En este sentido, un exceso de movimiento incongruente puede producir impresión
de inquietud, o nerviosismo, mientras que la escasez de movimiento incongruente
puede transmitir una impresión de excesiva formalidad.
2)
Los gestos
El gesto es el movimiento corporal propio de
las articulaciones, principalmente de los movimientos corporales realizados con
las manos, brazos y cabeza. El gesto se diferencia de la gesticulación. La
gesticulación es un movimiento anárquico, artificioso e inexpresivo.
Se han identificado o clasificado cinco tipos
de gestos: a) gestos emblemáticos o emblemas, b) gestos ilustrativos o
ilustradores, c) gestos que expresan estados emotivos o patógrafos, d) gestos
reguladores de la interacción, y e) gestos de adaptación o adaptadores..
a)
Gestos
emblemáticos o emblemas: Son señales emitidas intencionalmente. Su significado es específico
y muy claro, ya que el gesto representa una palabra o conjunto de palabras bien
conocidas. Por lo tanto, son gestos traducibles directamente en palabras.
Ejemplo serían agitar la mano en señal de despedida o sacar el pulgar hacia
arriba indicando OK.
b)
Gestos
ilustrativos o ilustradores: Se producen durante la comunicación verbal. Sirven para ilustrar lo
que se está diciendo. Son gestos conscientes que varían en gran medida en
función de la cultura. Son gestos unidos al lenguaje, pero a diferencia de los
emblemas, no tiene un significado directamente traducible, la palabra a la que
van unidos no les da su significado. Este tipo de gesto sirve a esa palabra no
la significa. La forma de servirla reside en su capacidad para recalcar lo que
se dice, enfatizar o imponer un ritmo a la palabra que esta por sí no tendría.
Cualquier tipo de movimiento corporal que desempeña un papel auxiliar en la comunicación
no verbal, es un ilustrador.
c)
Gestos
que expresan estados emotivos o patógrafos: Este tipo de gesto cumple un papel similar
a los ilustradores y por ello se pueden confundir. Es similar en el sentido en
que también acompañan a la palabra, y le confieren un mayor dinamismo. Pero
difieren en que este tipo de gestos reflejan el estado emotivo de la persona,
mientras que el ilustrador es emocionalmente neutro. En este sentido, el
ilustrador constituye una forma de expresar cultural, mientras que el patógrafo
es resultado del estado emocional del momento. A través de este tipo de gestos
se expresan la ansiedad o tensión del momento, muecas de dolor, triunfo y
alegría, etc.
d)
Gestos
reguladores de la interacción: Son movimientos producidos por quién habla o por quién escucha, con
la finalidad de regular las intervenciones en la interacción. Son signos para
tomar el relevo en la conversación, que tienen también un importante papel al
inicio o finalización de la interacción (p.e. darse la mano en el saludo o la
despedida). Pueden ser utilizados para frenar o acelerar al interlocutor,
indicar que debe continuar o darle a entender que debe ceder su turno de
palabra. Los gestos reguladores más frecuentes son las indicaciones de cabeza y
la mirada fija. Las inclinaciones rápidas de cabeza llevan el mensaje de
apresurarse y acabar de hablar, mientras que las lentas piden que el
interlocutor continúe e indican al oyente que le parece interesante y le gusta
lo que se está diciendo.
e)
Gestos
de adaptación o adaptadores: Son gestos utilizados para manjar emociones que no queremos
expresar. Se utilizan cuando nuestra estado de ánimo es incompatible con la
situación interaccional particular, de forma que tenemos no podemos expresar
nuestras emociones reales directamente con la intensidad con la que realmente
las sentimos. Ante esta situación se produce un situación incómoda, que
necesitamos controlar, y es cuando aparece el gesto como una forma de
adaptarnos a esa situación. Gestos de este tipo son pasarse los dedos por el
cuello de la camisa cuando nos sentimos ahogados por la tensión de la
situación, o cepillarnos el pelo cuando nos sentimos nerviosos.
3)
Expresión facial
La expresión facial es el medio más rico e
importante para expresar emociones y estados de ánimo, junto con la mirada.
Principalmente, y aparte de la expresión de emociones, la expresión facial se
utiliza para dos cosas: para regular la interacción, y para reforzar al
receptor. No toda la comunicación que se transmite a través de la expresión
facial es susceptible de ser percibida por el interlocutor conscientemente, sin
embargo si se sabe que las impresiones que obtenemos de los otros están
influidas también por los movimientos imperceptibles de la comunicación verbal
del otro. Así observamos que tienen tanta importancia para la transmisión
emocional y la captación de impresiones y juicios del otro, los movimientos
faciales perceptibles (cambio de posición de las cejas, de los músculos faciales,
de la boca, etc.) como de los imperceptibles (contracción pupilar, ligera
sudoración). Por otra parte se trata de movimientos muy difíciles de controlar.
Los estudios realizados sobre como percibimos
a los demás a partir de su expresión facial, han intentado describir los rasgos
fisonómicos de algunas emociones. Estas investigaciones no han podido demostrar
que existan movimientos característicos de los músculos fáciles específicos
para cada una de las emociones. Sin embargo si se ha podido concluir lo
siguiente:
a)
Para
una misma mímica existe un amplio abanico de interpretaciones que se confirman
unas a otras de forma muy coherente.
b)
Si
para cada palabra del vocabulario de los sentimientos intentamos encontrar una
manifestación facial correspondiente, en algunos casos la encontramos muy
fácilmente y en otros con gran dificultad.
c)
Hay
un número limitado de emociones que la mayoría de nosotros puede reconocer con
cierta fiabilidad.
La investigación ha determinado la existencia
de seis expresiones faciales principales, las cuáles son indicadores de
emociones como: alegría, tristeza, asco, enfado, temor e interés. Son
prácticamente las únicas emociones que tienen probabilidad de ser reconocidas
por la mayoría de nosotros cuando las vemos expresadas en los demás. Sin
embargo la gente evalúa rasgos como la criminalidad en función de la expresión
de la cara.
Por otra parte, la expresión facial sirve
para comunicar otras muchas cosas no tan universales, y que dependen del
contexto y del estado emocional de la interacción. Así se ha observado que la
expresión facial la utilizamos para comunicar cosas como:
-
Estoy
encantado de verte (rápido movimiento de subida y bajada de las cejas
acompañado de una sonrisa)
-
Expresar
nuestro actual estado de ánimo
-
Indicar
atención hacia otros
-
Nuestro
disgusto por ver a alguien
-
Qué
estamos de broma (una deja levantada y una mueca en la boca)
-
Qué
estamos escuchando (cabeza inclinada de lado)
-
Qué
alguien ha dicho algo fuera de lugar, un reproche
-
Sirven
para reforzar la comunicación verbal (si una madre regaña a su hijo, con la
expresión facial le informa de la intensidad y veracidad de su enfado)
Queda claro que la función principal de la
expresión facial es la expresión de emociones, pero además también comunicamos
sobre la intensidad de las mismas. Pero la expresión facial también ha sido
estudiada como medio de expresión de la personalidad, de las actitudes hacia
los demás, la atracción sexual y el atractivo personal, el deseo de comunicarse
o iniciar una interacción y el grado de expresividad durante la comunicación.
La expresión facial está en continuo cambio
durante la comunicación. Entre los cambios que las nuevas técnicas de
investigación nos han permitido identificar podemos citar las denominadas
expresiones faciales ‘micromomentáneas’. Su duración es de una fracción de
segundo y suelen reflejar los verdaderos sentimientos de una persona. Por
ejemplo, una persona puede estar diciendo que está encantada de ver a alguien y
quizá incluso sonría, pero su verdadera actitud se reflejará en una expresión
micromomentánea.
4.-
La mirada
La mirada se estudia
aisladamente, aunque forma parte de la expresión facial por la gran importancia
que tiene en la comunicación no verbal por si sola. Se le atribuyen un
importantísimo papel en la percepción y expresión del mundo psicológico. La
variedad de movimientos posibles que podemos llevar a cabo con los ojos y su
área próxima resulta ínfima si la comparamos con la de las expresiones
faciales. Sin embargo, una elevación de cejas, por ejemplo, es un acto físico
localizado, que nace y muere en un área física localizada. La mirada, aunque
ubicada y originada en los ojos, no muere en ellos, va más allá. Esa capacidad
de proyección es la que confiere tanta importancia a la mirada.
El estudio de la mirada
contempla diferentes aspectos, entre los más relevantes se encuentran: la
dilatación de las pupilas, el número de veces que se parpadea por minuto, el
contacto ocular, la forma de mirar.
La mirada cumple varias
funciones en la interacción, las más relevantes son estas:
a)
Regula
el acto comunicativo: con la mirada podemos indicar que el contenido de una
interacción nos interesa, evitando el silencio.
b)
Fuente
de información: la mirada se utiliza para obtener información. Las personas
miran mientras escuchan para obtener una información visual que complemente la
información auditiva
c)
Expresión
de emociones: podemos leer el rostro de otra persona sin mirarla a los ojos,
pero cuando los ojos se encuentran, no solamente sabemos cómo se siente el
otro, sino que él sabe que nosotros conocemos su estado de ánimo. Asociamos
diversos movimientos de los ojos con una amplia gama de expresiones humanas.
d)
Comunicadora
de la naturaleza de la relación interpersonal: al encontrarse las miradas se
dice el tipo de relación que mantienen, del mismo modo que la intención de que
no se encuentren.
La dilatación de las pupilas es
un indicador de interés y atractivo. Nuestras pupilas se dilatan cuando vemos
algo interesante. Además nos gustan más las personas que tienen pupilas
dilatadas que las que tienen pupilas contraídas. De esta forma no sólo se puede
establecer la actitud de una persona hacia algo, ya que cuanto más favorable se
la actitud mayor será la dilatación de las pupilas, sino que es posible evaluar
los cambios de actitudes a través del tiempo mediante los cambios paralelos en
las respuestas de las pupilas. La fiabilidad de estas medidas tiene que ver con
el hecho de que no podemos controlar conscientemente la conducta de nuestras
pupilas.
El número de veces que se
parpadea por minuto está relacionado con la tranquilidad y el nerviosismo.
Cuánto más parpadea una persona, más inquieta se siente.
El contacto ocular consiste en la mirada que
una persona dirige a la mirada de otra. Aquí se estudian dos aspectos: la
frecuencia con la que miramos al otro, y el mantenimiento del contacto ocular.
El feedback es muy importante cuando dos personas hablan entre sí. Los que
hablan necesitan tener la seguridad de que alguien los escucha, y los que
escuchan necesitan sentir que su atención es tenida en cuenta y que el que
habla se dirige directamente a ellos. Ambos requisitos se cumplen con un
adecuado uso del contacto ocular. Por otra parte, la disposición de una persona
a brindar oportunidades de contacto ocular suele revelar sus actitudes con
respecto a ella. Las personas que se agradan mutuamente mantienen mucho más
contacto ocular, que las que no se gustan.
La frecuencia con la que miramos
al otro es un indicador de interés, agrado o sinceridad. La evitación de la
mirada o el mirar a los otros sólo fugaz y ocasionalmente impide recibir
retroalimentación, reduce la credibilidad del emisor y da lugar a que se atribuyan
a éste características negativas
La frecuencia de la mirada al
otro aumenta cuando:
-
cuando
están muy separados entre sí
-
cuando
están hablando de temas impersonales o sencillos
-
cuando
está interesada por el otro y sus reacciones
-
cuando
ama o le gusta la otra persona
-
cuando
intenta dominar o influir al otro
-
si
es extrovertido
-
si
depende de la otra persona y ésta no da señal de respuesta
La
frecuencia con la que miramos al otro disminuye cuando:
-
si
están muy juntos
-
si
están discutiendo un asunto íntimo o difícil
-
si
no está interesada en las reacciones de la otra persona
-
si
no le gusta la otra persona
-
si
el que mira tiene un status superior
-
si
es un introvertido
-
si
padece ciertas formas de enfermedad mental
Por otra parte se mira más
cuando se escucha que cuando se habla, pero además el contacto ocular indica el
final de una intervención, como si la persona que habla le pasara el relevo a
la otra.
El mantenimiento ocular se
refiere a cuánto tiempo prolongamos el contacto de nuestra mirada con la de la
otra persona. Las miradas prolongadas sin parpadear se usan cuando se intenta
dominar, amenazar, intimidar o influir sobre otros. También las utilizan las
personas que se agradan mucho, pero en este caso la frecuencia de parpadeo es
mayor. Un prolongado contacto ocular se considera, generalmente como
manifestación de superioridad (o al menos la sensación de que así es), falta de
respeto, amenaza o actitud amenazante y ganas de insultar. Un contacto ocular
poco prolongado suele ser interpretado como falta de atención, descortesía,
falta de sinceridad, falta de honradez, inseguridad o timidez. El dejar de
mirar a los ojos, bajando la vista suele ser tomado como signo de sumisión.
El contacto ocular forma parte
de la forma de mirar al otro. La forma de mirar es una de las conductas más
importantes para diferenciar a las personas de status alto, dominantes y
poderosas, de aquellas de bajo status, sumisas y no poderosas. El interlocutor
de menor poder mira más a la persona poderosa en general. La persona menos
poderosa tiene más necesidad de vigilar la conducta del que tiene más poder. Esta vigilancia puede
proporcionar al que tiene poco poder información referente a las actitudes de
la persona de más poder., que puede utilizar para ajustar la suya propia. Por
otra parte así puede mostrar que está pendiente del que tiene poder, de que le
interesa lo que dice, y acepta su posición de status en la interacción.
La comunicación entre dos
personas será más efectiva cuando su interacción contenga una proporción de
contacto ocular que ambos consideren apropiada a la situación. Y en esto hay
que considerar que los resultados que hemos ofrecido sobre la mirada, pueden
cambiar o ser matizadas en interacciones interculturales.
5.- La sonrisa
Normalmente la sonrisa se utiliza para
expresar simpatía, alegría o felicidad. La sonrisa se puede utilizar para hacer
que las situaciones de tensión sean más llevaderas. Una sonrisa atrae la
sonrisa de los demás y es una forma de relajar la tensión. Por otra parte, la
sonrisa tiene un efecto terapéutico. Se ha observado que cuando se le pedía a
personas que se sentían deprimidas o pesimistas, que imitaran la sonrisa de los
demás, declaraban sentirse más felices. La sonrisa está, además, influida por
el poder que tiene lugar en una relación.
Paralingüística
El comportamiento lingüístico está
determinado por dos factores: el código y el contenido que se pretende
comunicar. Sin embargo estos dos factores no constituyen la totalidad del
comportamiento ni verbal ni comunicativo. Existen variaciones lingüísticas,
entre las que se puede citar la elección del idioma, la utilización de un
lenguaje simple o elaborado, la elección de los tiempos verbales, etc., y
existen, por otra lado, variaciones no lingüísticas como el ritmo, el tono y el
volumen de la voz. Al estudio de las variaciones no lingüísticas se dedica la
paralingüística.
El tono: La cualidad del tono
que interesa aquí es el tono afectivo, esto es, la adecuación emocional del
tono de voz utilizado en la conversación. El tono es un reflejo emocional, de
forma que la excesiva emocionalidad ahoga la voz y, el tono se hace más agudo.
Por lo tanto, el deslizamiento hacia los tonos agudos es síntoma de inhibición
emocional.
El volumen: quién inicia una
conversación en un estado de tensión mal adaptado a la situación, habla con un
volumen de voz inapropiado. Cuando la voz surge en un volumen elevado, suele
ser síntoma de que el interlocutor quiere imponerse en la conversación, y está
relacionado con la intención de mostrar autoridad y dominio. El volumen bajo
sintomatiza la intención de no quiere hacer el esfuerzo de ser oída, con lo que
se asocia a personas introvertidas.
El ritmo: El ritmo se refiere
a la fluidez verbal con que se expresa la persona. Se ha estudiado en los
medios psiquiátricos pues uno de los síntomas de la tendencia al repliegue
neurótico o psicótico, de la ruptura con la realidad, es un ritmo de alocución
átono, monótono, entrecortado o lento. En la vida normal el ritmo lento o
entrecortado, revela un rechazo al contacto, un mantenerse a cubierto, un deseo
de retirada, y frialdad en la interacción. El ritmo cálido, vivo, modulado,
animado, está vinculado a la persona presta para el contacto y la conversación.
Uno de los ámbitos de estudio del
paralenguaje más interesantes para la práctica del psicólogo se refiere a los
estudios que entienden el paralenguaje como una manifestación del estado de la
interacción. Estos estudios se impulsaron para responder al problema planteado
por el ‘efecto del experimentador’.
Los estudios del efecto del
experimentador se iniciaron en un estudio experimental en el que el
investigador sospechó que algo especial estaba sucediendo en la interacción
sujeto-experimentador. Junto con el proceso de instrucción y dirección, existía
un sistema de comunicaciones encubiertas que influía sutilmente en la ejecución
del sujeto al transmitirle las expectativas del experimentador. Los sujetos
respondían a las expectativas comportándose de acuerdo con ellas y con otras
características requeridas por la situación. Posteriores estudios concluyeron
que, al establecer diferentes expectativas en los experimentadores, la
ejecución de los sujetos podría alterarse en relación con esas expectativas,
aún cuando la conducta manifiesta del experimentador no parecía diferir entre
los diferentes experimentadores. Este sistema de comunicaciones ocultas parecía
deberse a los canales paralingüísticos y no a los verbales. Por ejemplo, las
alteraciones sutiles de énfasis en las instrucciones verbales, afectaban los
resultados experimentales en la dirección esperada por el experimentador.
El interés por la interacción entre
el experimentador y el sujeto experimental se extendió rápidamente en el mundo
especializado al estudio de otras díadas más comunes en la vida diaria. Los
estudios se han centrado principalmente en dos tipos de relaciones: relaciones
de afecto y relaciones de hostilidad. Y se han observado en dos díadas:
doctor-paciente y madre-hijo.
En las díadas doctor-paciente se
comprobó que los doctores cuyas voces se clasificaron como menos irritantes y
más ansiosas tuvieron más éxito en tratar a nuevos pacientes alcohólicos. En
las díadas madre-hijo, se comprobó que las madres cuyas voces se clasificaban
con un alto nivel de ansiedad y enfado, recibían signos de irritabilidad de sus
hijos, tales como gritos y trastornos en el acto de la separación.
Proxémica
Se refiere al amplio conjunto de
comportamientos no verbales relacionados con la utilización y estructuración
del espacio inmediato de la persona. Hay dos principales ámbitos de estudios en
la proxémica: a) estudios acerca del espacio personal, b) estudios sobre la
conducta territorial humana.
Estudios acerca del espacio personal: El espacio personal se define
como el espacio que nos rodea, al que no dejamos que otros entren a no ser que
les invitemos a hacerlo o se den circunstancias especiales. Se extiende más
hacia delante que hacia los lados, y mínimo en nuestras espaldas. El espacio
personal se estudia desde dos enfoques: la proximidad física en la interacción,
y el contacto personal.
Respecto a la proximidad existen diferencias
no solo culturales, sino también situacionales y personales. En general, cada
uno de nosotros dispone de una espacio personal alrededor, implícito, que
cuando es roto por alguien en la interacción, nos produce incomodidad,
sensación de amenaza y/o tensión, a no ser que se den circunstancias especiales
que justifiquen la mayor proximidad o nosotros la hayamos demandado. Tendemos a
aceptar una mayor proximidad de los otros, rompiendo nuestro espacio personal,
en las aglomeraciones. Los enamorados y las personas que se gustan, aceptan un
mayor grado de proximidad entre ambos. La proximidad física tiende a ser menor
entre mujeres que entre hombres.
La orientación corporal se suele emplear como
‘barrera territorial’ para impedir violaciones del espacio personal. Si alguien
no deseado viola el espacio personal de un grupo, los miembros del grupo se apartarán
de él, pero seguirán manteniendo una orientación directa entre sí, como
queriendo indicarle que su presencia no es grata y reanudarán sus posiciones
anteriores tan pronto como tenga la sensatez de marcharse. Si el intruso decide
quedarse, los miembros del grupo cambiarán de orientación para dejar aparte al
intruso, mostrando así su rechazo por la invasión. La gente suele evitar una
orientación directa en los ascensores, en los transportes públicos o en otros
lugares donde no se puede mantener el espacio personal normal. Cuando la
aglomeración es tan intensa que no se puede volver el cuerpo, se volverá la
cabeza.
El contacto físico por otra parte, es más
probable en unas situaciones que en otras. Es más probable cuando alguien da
información o consejo que cuando lo recibe, al dar una orden más que al
recibirla, al hacer una favor más que al agradecerlo, al intentar persuadir a
alguien más que al ser persuadido, en una fiesta más que en el trabajo, al
expresar entusiasmo más que al presenciarlo, al escuchar las preocupaciones de
los demás que al expresarlas. El contacto suele ser iniciado con más frecuencia
por los hombres que por las mujeres. En general, suele iniciar el contacto
físico la persona que en la interacción tiene más status o tiene posición de
dominio sobre el otro. Así es más probable que inicie el contacto el jefe hacia
el empleado, el viejo hacia el joven, el médico hacia el paciente, que al
revés. En general el contacto corporal fomenta el agrado mutuo, por lo que es
un modo de promover reacciones favorables en los demás.
Un tipo de contacto físico muy frecuente son
los apretones de manos. La mayoría de la gente prefiere un fuerte apretón de
manos. El dar la mano débilmente suele asociarse en los hombres con
afeminamiento y con debilidad de carácter. En las mujeres se acepta un apretón
menos fuerte, pero cuando es demasiado débil se asocia con poca sinceridad o
reticencia a la interacción. En este sentido, hay que tener en cuenta que el
objeto de un apretón de manos es saludar o despedirse de alguien, o consolidar
un acuerdo. Para que pueda cumplir su objetivo ha de ser muy positivo, cariñoso
y cordial.
Las caricias con contactos corporales
reservados para aquellos entre los que existe una relación muy íntima. En la
vida cotidiana solemos sustituir las caricias físicas por caricias verbales.
Estas caricias son muy importantes para mejorar las relaciones interpersonales,
y son las más adecuadas entre desconocidos. Por otra parte, en general, dar una
palmadita en la espalda es un gesto de aliento y apoyo. Pasar nuestro brazo por
encima de los hombros de otra persona como gesto cordial o protector es una
forma de indicarle que puede contar con
nosotros.
Tocar también es una forma de llamar la
atención, y se puede emplear para guiar o dirigir a otra persona hacia algún
sitio.
Conducta territorial humana: Los estudios sobre el tipo de
espacio que necesita la gente para vivir razonablemente, se ha observado que
ciertos diseños de casas favorecen más que otros, las disputas entre vecinos.
De este tipo de estudios ha surgido el concepto de ‘espacio defendible’, que es
el espacio que cada uno de nosotros necesita para vivir, y que defendemos
contra toda intrusión, no deseada, por parte de otras personas. Si los pisos
son demasiado pequeños, si están muy juntos o si hacen que la gente se aglomere
en determinados puntos, llegará un momento en que surgirán tensiones que pueden
desembocar en hostilidad abierta y en conductas agresivas.